viernes, 30 de abril de 2010

...pero yo más...




Me dijo "adios" con tanta indiferencia, como si despidiera al cartero, como si viera pasar al vecino. Por el frio que sentí en sus palabras... supe de inmediato... que... todo había terminado. Ella ya no estaba ahí dentro de la casa que tanto tiempo habité, había partido sin dejar explicación, no lo supe a tiempo porque dejó unas cuantas notas y grabaciones cariñosas por si un día preguntaba por ella, hasta que sopló el viento y ya no escuché nada, ni el eco de mis palabras.



Tenía razón, yo la amaba más, siempre la amé más. Aun recuerdo cuando se lo decía y ella irritada lo negaba, tenía razón, no la verdad absoluta, pero si la razón relativa.


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