Con el coraje de verte riendo en el fondo, actúo, víctima de tu carne débil, de tu miedo a vivir y de tu voluntad domable, entierro a nuestro hijo, hoy, en el parque.
No amandote mil veces,
ni en tu día más fecundo,
con tu mirada fertil,
en luna llena,
con un deseo vuelto lodo,
ya con nada y sin salida,
podré hacerme en ti,
dándole a tu vientre vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario