La otra ella me mira fija,
incrédula que ame a la de hoy,
la otra ella se hace agua,
se hace viento en mi recuerdo.
Ella, la otra, la sentimental,
recuerda detalles de mi,
palabras de ella, promesas,
juramentos eternos perdidos,
la de hoy no le dio cuerpo,
no le prestó tiempo ni coraje,
la sepultó en calor, en sábanas,
en entregas fingidas presuntas.
La otra ella aparece frágil,
aferrándose al recuerdo,
a los detalles, a las palabras,
juramentos vigentes presuntos,
robándole cuerpo para mi,
sacándole coraje y ganas,
que se sepultan todas las noches,
en calor, en sábanas,
en entregas, presuntamente fingidas.
La otra ella, es mía, ya no es suya,
aunque cada día... quede menos.
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