Sin duda que ha cambiado,
el miedo hizo ancla rota su corazón,
se llena de dedos las manos,
y de horas la agenda,
apretada, comprometida.
Ya casi ni nos vemos,
ya casi ni "casi" digo,
no entiende mis deseos,
cuando quiero compartir,
no escucha, no ve, y por tanto...
a veces no lee, apura la disculpa.
Necesita el mundo
un día de 36 horas,
pero inmediatamente lo llenaría de hijos,
o miedos que es lo mismo,
no tengo problema en esperar,
pero ella, meintras tanto,
¿Qué esperará?
No me siento parte de ella... ya ni caso me hace...
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