Me quedé esperando, la noche, ese momento tan prometido y promiscuo entre los dos que debió ser censurado de cualquier libro por contener tanto detalle obseno y pecaminoso...
Me quedé esperando, la arena, de esa playa prometida que siempre pisábamos en promesas y antojos, debímos haber partido antes del temporal tan agobiante y lastimero...
Me quedé entre algunos escritos reflexivos y contradictorios donde me señalaba de culpable y bendecido, de villano y paladín... de irreverente y relevante...
Me quedé, de una sola pieza cuando por tan solo querer descubrir uno de sus tantos olvidos, prefirió cerrar la puerta de lo poco que teníamos y lo mucho que para mi era...
Me quedé el recuerdo de la noche, la arena, los posts, el asombro... y me quedé... triste y enamorado.
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