viernes, 20 de noviembre de 2009

Con el permiso del maestro Sabines...

Abro comillas...



Bajo sus manos crece, dulce, todas las noches. Su vientre suave, manso, infinito. Bajo sus manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo sus ojos que lo quedan viendo toda la noche. Bajo los míos que lo imaginan y lo saben.

Se da cuenta de que sus pechos crecen también, llenos de ella, redondos y cayendo. Ella tiene algo. Ríe, mira distinto, lejos.

Su hija la está haciendo más dulce, la hace frágil. Suena como la pata de la paloma al quebrarse.

Guardadora, le ampara contra todos los fantasmas, le abraza para que madure en paz.


Cierro comillas... cierro el corazón.

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